
Durante los meses de verano no hemos interrumpido nuestras actividades de solidaridad y de denuncia de la situación en Líbano, Iraq y Palestina. Tras la cortina de humo - terrible - de la invasión y destrucción del Líbano, los otros conflictos siguen abiertos y sangrantes y requieren la misma atención.
La Comunidad Internacional sigue manifestando su incapacidad para cerrar un conflicto y una guerra ilegal contra un país soberano que hace tiempo que se viene gestando, con las inusitadas presiones internacionales orquestadas fundamentalmente por Francia y Estados Unidos y cuyo único objetivo era romper la estabilidad -precaria, pero estabilidad al fin y al cabo - de Líbano, que se conseguía así recuperar tras años de guerra. En un intento de congraciarse con los Estados Unidos, Francia se ha inmiscuido de forma ilícita en asuntos internos de Líbano imponiendo, a través del Consejo de Seguridad, resoluciones, investigaciones, declaraciones que, desde hace unos años vienen alentando y animando a Estados Unidos y que ha dado carta blanca finalmente a Israel.
Con una visión eminentemente colonialista, los gobiernos occidentales siguen interviniendo en Oriente Próximo con vistas al control estratégico de la zona y de sus recursos. El abominable ataque a Gaza de este verano ha resuelto ser un ensayo general de un plan ya premeditado: la destrucción e invasión de Líbano. Las acciones llevadas a cabo contra la población civil son crímenes de guerra de acuerdo con lo previsto en la IV Convención de Ginebra y la sociedad civil espera que algún día, todos los gobiernos implicados directa e indirectamente en estas masacres tengan que rendir cuenta ante los tribunales.
No somos nosotros los que redactamos las Convenciones de Ginebra, sino que dichos tratados fueron redactados para proteger a la población civil en tiempos de guerra, toda vez que se asumió que la guerra sería irremediable en muchos casos. Esa derrota moral que es asumir la guerra como algo irremediable, nos lleva a otra derrota moral aún más criminal: el desprecio por las normas y leyes internacionales que garantizan un poco de cordura en la locura de las guerras.
En Líbano, en Iraq, en Palestina, es la población civil el objeto de los ataques militares, pues la destrucción masiva de infraestructuras civiles y la muerte de civiles es la mejor forma de la desmoralización del contrario. Pero también es la mejor forma de llegar al infierno... y esperamos que a los tribunales internacionales.
Los días 7, 21 y 30 de julio se realizaron sendas manifestaciones en Málaga ciudad, mientras que en el mes de agosto éstas se están realizando en distintas zonas costeras de la provincia, como en Marbella, el día 3 de agosto, en Torre del Mar el 8 y en Nerja el 9.
Pero la Feria de Málaga, centro de atracción de público en general, políticos y periodistas no pasará sin más, pues también hay previstas algunas actividades de concienciación. Pretendemos que no se olvide que en el otro lado del Mediterráneo la población civil de muchas ciudades está sufriendo agresiones injustas, inmorales y crueles.