
La Franja de Gaza se encuentra en la costa mediterránea, junto a la frontera de Egipto y en su mayor parte rodeada de Israel y aislada de este país por alambradas y muros construidos en las extenuadas tierras palestinas. Es apenas un espacio de unos 45km de largo por un máximo de 10 de ancho donde viven en la actualidad más de 1.300.000 palestinos. El Plan de salida de Sharon prevé un cierre total del territorio y el control exclusivo por parte de Israel de todas las fronteras. La frontera de Eretz –única de paso para personas entre Gaza e Israel - se constituye en un paso cerrado e infranqueable para todos los palestino. Cualquier posibles movimiento de población palestina se hará a través de Egipto quien, sólo en teoría controla la frontera, ya que la supervisión y el control último es israelí. Cualquier entrada de mercancía seguirá siendo controlada por Israel, a través del paso de Karni, garantizándose así que el consumo y el comercio palestinos queden secuestrados por Israel.
El mar ha quedado bajo control israelí, siendo igualmente imposible cualquier desplazamiento a países limítrofes por este medio. El puerto de Gaza no sólo no se hizo, sino que se baraja la construcción de un muro marino que separe Gaza de sus colindantes naturales. El aeropuerto de Gaza en Rafah fue dos veces bombardeado por el ejército israelí. La frontera de Rafah (localidad palestina que linda con Egipto) abierta recientemente tras más de tres meses de cierre total, es el único punto por el que podrá salir y entrar la población palestina siempre y cuando haya consentimiento por parte de Israel. El funcionamiento de esta frontera, “supervisada” por la comunidad internacional, depende en todo caso de la voluntad israelí, que controla cada una de las personas que pasan por ella y que puede disponer su cierre sin condiciones ni razones en cualquier momento.
