
Elegida por Bin Laden, pero también por los americanos, la cadena qatarí Al-Jazira ha sido un revulsivo que ha cambiado el ritmo y el nivel de la información en el Mundo Árabe, y ha inquietado enormemente a los cimentadores del imperio. El libro de Olfa Lamloum es una radiografía de las tensiones que se viven en el Oriente y Mundo Árabe y de las presiones que el gobierno qatarí ha recibido de manera constante para el cierre de dicho canal de televisión o su cambio radical de línea editorial.
La cadena - nos dice Olfa Lamboum - es una válvula de oxígeno y un referente absoluto para sociedades y pueblos que viven asfixiados bajo pétreas dictaduras, que han negado todos los derechos a los pueblos y que, por tanto, no estaban ni están, dispuestos a informar de lo que pasa ni en el mundo ni en cada uno de los países de forma libre.
Angustiada la población ante una televisión dada a frivolidades tímidas, a mentiras nada tímidas y a la ofensiva informativa de las grandes cadenas occidentales, Al-Jazira no solo es el referente casi único - a pesar de dar lugar a imitadores - sino que también favorece cambios en la mentalidad de su público y sobre todo es un cauce que da voz a los que nunca la han tenido.
Llena, por supuesto de contradicciones ha dado una visión distinta del problema palestino y la guerra y ocupación de Iraq, así como del tratamiento de los conflictos desarrollados en estos diez años de existencia de la cadena. Esta nueva visión ha ayudado a sentir a mucha gente del Mundo Árabe, que tiene dignidad, que hay otra forma de dar a conocer sus problemas y que hay quien les escuche.
El libro es corto pero denso y fluido. Nos da las claves necesarias para comprender un fenómeno y verlo un poco "desde dentro". Por supuesto fue escrito antes de que saliera en antena la edición en inglés de la cadena, por lo que no hace referencia a ella, aunque para saber de su incidencia en el mundo de la información, habrá que esperar algún tiempo.
El prólogo es de Gema Martín Muñoz.