
Los olivos son parte del paisaje de Palestina. Su presencia nos evoca los mismos paisajes de nuestra infancia. Desde siempre los olivos han acompañado a la historia de esta tierra, así como a la de sus habitantes, los palestinos.
El olivo es fuente principal de recursos económicos para las familias. De sus frutos, las sabrosas aceitunas, se hacen también aceite y jabones de una gran calidad. Los jabones de Nablús son proverbiales por sus cualidades para la piel por lo que sus fábricas (que llegaron a ser más de 15) son históricas y muy conocidas en Oriente. Igualmente, y debido al cierre de los territorios y al aislamiento, así como a la falta de alternativas productivas, la producción de aceite y jabón se ha desarrollado por toda Palestina, incluida la Franja de Gaza, donde la producción es mucho más limitada.
La acción constante de la colonización sionista en las tierras palestinas ha destruido en gran parte el potencial económico del olivar palestino. Sólo desde el año 2000 al 2004 se arrancaron más de un millón de árboles, la mayor parte de ellos olivos. Muchos de ellos son olivos centenarios que acaban formando parte de las fincas, jardines y ciudades judías. Su presencia en los viveros judíos en las mismas colonias es un dato turbador.
El hostigamiento de los colonos judíos ilegales en Cisjordania y Jerusalén hace, a veces, imposible la recolección de la aceituna.
La imagen idílica de mujeres y hombres palestinos recogiendo la esperada cosecha anual, es ahora mucho menos frecuente, no sólo por la desaparición de los árboles y el asedio de los colonos, sino porque la presencia del muro en Cisjordania hace a veces imposible el acceso a las tierras palestinas. Y así, por la vía de los hechos, más del 50% del territorio palestino está siendo paulatinamente robado.
La presencia cada vez más asfixiante del muro, los controles, check points, y las barreras de seguridad hace casi imposible que los productos palestinos salgan con garantías de higiene y calidad. Fundamentalmente, el sistema de cierre de los Territorios Palestinos busca la asfixia económica de los productores y artesanos y con ellos de toda la comunidad. Los costes económicos de este sistema son desalentadores y disuaden, con frecuencia la exportación, mientras que los productos ilegales de las colonias judías en Cisjordania y Jerusalén, llegan a cada una de nuestras tiendas: por ejemplo, los habituales dátiles “del Jordan” de Mercadona.
De Belén y de Nablús traemos el jabón de aceite de oliva más puro. Directamente de los productores de la zona, burlando la brutal presión económica de los check points, pequeñas cantidades que son para ellos un aliento de solidaridad y una esperanza.
Y también de Belén, estos pequeños animalitos de madera de olivo que acompañarán, con la autenticidad de la vida que surge de los árboles arrancados por el ocupante, una artesanía genuina e histórica que hoy se surte de los centenares de olivos arrancados por los israelíes si es que no son exportados ilegalmente para su venta en Haifa o Tel Aviv.
Queremos romper el asedio a Palestina. Comprando sus productos alentamos sus esperanzas y les damos un poco de vida. Todos los fondos recaudados de la venta de nuestros materiales van a Gaza, ahora objetivo político y humanitario prioritario, a través de la ayuda a los Campamentos de Verano de la Asociación Cana’an.
Jabones a 5€/ unidad y figuritas de animales de madera de olivo a 3€/ unidad.
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